Skip to content

De las villas al ‘fin del mundo: ¿Quién es el nuevo arzobispo de Buenos Aires?

El Papa Francisco anunció en Mayo el nombramiento de Monseñor Jorge García Cuerva como nuevo Arzobispo de Buenos Aires—una diócesis de particular importancia para Francisco, ya que era Arzobispo de Buenos Aires al momento de ser elegido Papa.

Pope Francis appoints a "villero priest" as archbishop of Buenos Aires |  Rival Times
Pope Francis and Bishop Jorge García Cuerva. FIle photo.

Su predecesor, el cardenal Mario Poli, uno de los primeros nombramientos episcopales de Francisco, presentó su renuncia al Papa en noviembre al cumplir 75 años. 

El nombramiento de García Cuerva ha sido recibido con sorpresa, puesto que no es un obispo muy conocido en su propio país y por supuestos vínculos políticos con sectores de la izquierda, lo cual ha creado controversia incluso antes de que tome posesión de la arquidiócesis primada de Argentina.

Además, García Cuerva, conocido por su trabajo en villas, el nombre que se les da a los barrios más vulnerables en Argentina, en la zona metropolitana de Buenos Aires antes de haber sido nombrado obispo y de 55 años, parece ser una declaración de intenciones muy clara del Papa Francisco para su anterior arquidiócesis.

Sin embargo, algunos comentaristas argentinos creen que no la tendrá fácil en medio de la convulsión y polarización política que vive el país.

Share


El nombramiento, en principio, sorprendió a propios y extraños. 

García Cuerva era obispo de Río Gallegos, la diócesis más al sur de la Argentina, que cubre las provincias de Santa Cruz y Tierra de Fuego, uno de los lugares más cercanos al polo sur del mundo. Por este motivo, García Cuerva se ganó el apodo del “obispo del fin del mundo”. Santa Cruz es la segunda provincia más grande de Argentina, pero también la segunda más despoblada, después de Tierra de Fuego.

Río Gallegos está a unos 2.500 kilómetros de Buenos Aires, no te llegan noticias de allá a menos que pase algo muy escandaloso,” dijo a The Pillar, Emilio Pintos, profesor de Doctrina Social de la Iglesia en la Universidad Católica Argentina.

Por este motivo, García Cueva no estaba entre los nombres que se barajaban para sustituir al Cardenal Poli. Sonaban más el Arzobispo de la Plata, Víctor Manuel Fernández o el Arzobispo de Bahía Blanca, Carlos Aspiroz, ambos nombrados por el Papa en sus actuales diócesis y de su absoluta confianza.

“También sorprendió su edad, llega a la sede primada de Argentina con 55 años, por lo que podría gobernar la arquidiócesis por 20 años. Su predecesor, el cardenal Poli, llegó con 66 años y el propio Francisco llegó ya con 62 años y cuando fue elegido Papa había excedido la edad de retiro por un par de años,” dijo a The Pillar Mariano de Vedia, periodista de asuntos religiosos de La Nación, uno de los periódicos más importantes de Argentina.

Pero con conocer un poco de Monseñor García Cuerva –su formación, sus prioridades pastorales y su estilo de liderazgo– parece que el nombramiento estaba escondido a la vista de todos.

Leave a comment

El cura villero

García Cuerva nació en 1968 en una familia de clase media y con pasado militar; entró al seminario de San Isidro, una diócesis del conurbano bonaerense (la zona metropolitana de Buenos Aires) mientras estudiaba derecho, movido al misionar en las villas de la Tigre (otra ciudad del Gran Buenos Aires).

Movido por la situación de pobreza y vulnerabilidad en estas zonas de la ciudad, decidió interrumpir sus estudios de derecho para ordenarse sacerdote y, ponerse a la orden del entonces obispo de San Isidroo, Monseñor Jorge Casaretto, que había formado un equipo de curas villeros que lideraban parroquias en las villas de San Isidro y vivían en ellas.

“Desde hace décadas, la Iglesia en Argentina sintió la erosión de su feligresía por dos partes: en los sectores más acomodados por el indiferentismo religioso, y en la clase trabajadora, hacia el protestantismo evangélico. La Iglesia notó que si no se comprometía y no formaba parte de la vida de estas personas, perdería fieles. Entonces la Iglesia empezó a formar sacerdotes para que vivieran en las villas, contó Pintos.

“Cerca de Buenos Aires se han ido desarrollando asentamientos precarios, improvisados, al igual que en otras grandes ciudades argentinas. Por esto, en las últimas décadas tanto en Buenos Aires, como en sus diócesis sufragáneas y de otras ciudades argentinas, se han empezado a establecer sacerdotes en el corazón de estas villas donde ejercen su ministerio desde una capilla o una parroquia en medio de la villa. El cura villero más emblemático fue el padre Mujica, que fue asesinado en una época de convulsión política en Argentina al salir de misa en 1973,” dijo a The Pillar Mariano de Vedia. 

“Siguiendo su ejemplo, muchos sacerdotes han recibido formación para establecerse en las villas y los obispos suelen tener sacerdotes que destinan exclusivamente para ejercer una tarea pastoral en estas zonas, como fue el caso de García Cuerva. La tarea pastoral acá implica también ayudar en cuestiones materiales, como la asistencia alimentaria, abrir comedores sociales, ofrecer apoyo escolar, atender necesidades básicas de familias en situación de desempleo, apoyo para que los chicos no caigan en drogas y asistencia a los adictos en su recuperación,” agregó.

“Estos sacerdotes no solo tenían sus parroquias ahí, si no que vivían en medio de los pobres en las mismas condiciones que ellos. Esto hizo que muchos curas villeros se convirtieran en referentes sociales obligados, como el propio García Cuerva, que fue cura villero por muchos años en San Isidro y luego obispo auxiliar de Lomas de Zamora, ambas son parte del Gran Buenos Aires y tienen niveles de pobreza impresionantes,” agregó.

El rol social de los curas villeros en Argentina es ampliamente conocido, hasta tal punto que suelen ser mediadores en disputas civiles y llegan a lugares adonde no llegan las propias autoridades del país. 

“Uno de mis hijos trabajaba [como sacerdote] en una de las villas más grandes de Buenos Aires y cuando algún dirigente político quería entrar a la villa para alguna actividad siempre habían dos consultados: el párroco y el pastor evangélico, para saber si era prudente y que no iba a ocurrir algún tiroteo por drogas mientras estaban visitando.” 

“De hecho, cuando se empezó a debatir en Argentina la despenalización de las drogas, los primeros en sacar un documento condenando una posible aprobación fue un conjunto de sacerdotes villeros,” dijo Pintos.

En 1997, García Cuerva fue ordenado por Casaretto e inmediatamente enviado a una de las villas más pobres de la ciudad, La Cava, donde sirvió como vicario parroquial y luego como párroco por 8 años y luego en Tigre por 10 años. 

Volvería a La Cava, donde vivía en una pequeña casa en medio de la villa. Al mismo tiempo, trabajó como capellán de diversas cárceles alrededor de la provincia de Buenos Aires hasta 2017, cuando el Papa Francisco lo nombró obispo auxiliar de Lomas de Zamora, otra diócesis del Gran Buenos Aires. 

En sus dos años al frente de Lomas de Zamora se haría famoso por seguir viviendo en una pequeña casa en una de las villas de la ciudad. 

Su escudo episcopal es quizá la demostración más clara de sus prioridades como obispo (y es, también, un buen símbolo de por qué Francisco lo eligió como próximo Arzobispo de Buenos Aires).

Además del lema “No apartes tu rostro del pobre”, se deja ver que detrás de la cruz del escudo de armas, hay un techo de latón, “chapa”, como le llaman en Argentina—el material del techo de muchas casas en las villas donde García Cuerva sirvió. Su cruz pectoral, además, tiene inserto un pedazo pequeño de chapa de la casilla donde vivió en una de estas villas y un relicario con un poco de tierra de la cancha de fútbol de la villa de La Cava, donde fue párroco.

Sin embargo, este perfil pastoral no significa que García Cuerva haya descuidado su formación—personas que le conocen bien lo han definido como un “nerd” puesto que mientras trabajaba como párroco en las villas, obtuvo su licenciatura en teología con especialización en historia de la Iglesia, un grado en derecho canónico y retomó sus estudios en derecho –que había abandonado para entrar al seminario– graduándose de abogado en 2009.

“García Cuerva es muy reconocido como teólogo y profesor. Dentro del Episcopado ya se le ha confiado la redacción de documentos importantes. Tiene un perfil muy poco común, porque los curas villeros suelen quedar absorbidos por esa tarea, porque es muy fuerte, y descuidan un poco su formación intelectual,” dijo de Vedia a The Pillar.

Support The Pillar!

La diócesis del fin del mundo

Luego, en 2019, el Papa lo nombraría Obispo de Río Gallegos, la famosa “diócesis del fin del mundo.”

“Es una de las diócesis más grandes de la Argentina y la menos poblada, cubre dos provincias argentinas: la provincia de Santa Cruz cuya capital es Río Gallegos y la provincia de Tierra del Fuego, que es la última, la que está más al Sur cuya capital es Ushuaia, ya después de eso viene la Antártida,” dijo a The Pillar Fabián González Balsa, obispo auxiliar de Río Gallegos desde 2022. 

“Tenemos un poquito más de 525 mil personas que viven en la diócesis en una extensión tan grande como toda la provincia de Buenos Aires, que es una provincia con muchísima población y con muchas diócesis, 7 en total y muchos sacerdotes para cubrirla. Nosotros tenemos una sola diócesis para todo este territorio,” agregó.

González Balsa fue ordenado en la Arquidiócesis de Buenos Aires, pero en 2009 solicitaría al entonces Cardenal Bergoglio ser enviado como misionero a la diócesis de Río Gallegos, que, a pesar de su extensión territorial, apenas cuenta con 39 sacerdotes según el Anuario Pontificio.

Los Obispos García Cuerva y González Balsa concelebrando una misa en la diócesis de Río Gallegos (Foto de cortesía).

“Acá se recorre y se trabaja mucho. Yo estoy al norte de la provincia de Santa Cruz, en una localidad que se llama Las Heras, que es una zona muy petrolera y gasífera, por lo cual hay mucha inmigración de técnicos de la industria petrolera, sobre todo venezolanos,” agregó González Balsa.

“Por su cercanía con la Antártida es una zona de mucho frío y mucho viento, es una realidad muy distinta al resto de Argentina. Pero como en toda Argentina hay mucha pobreza,” dijo. “La tarea sacerdotal es muy movida y muy intensa, especialmente cuando se acompaña a Monseñor García Cuerva que no es un hombre de quedarse quieto”.

Sin embargo, en Río Gallegos, García Cuerva se enfrentó a una realidad muy distinta. 

De las hiperpobladas villas del Gran Buenos Aires, pasó al eterno invierno y la vasta extensión del sur argentino.

“Esa mentalidad del cura villero la trasladó a esta diócesis. Siempre buscando periferias, aunque tengamos una realidad muy distinta. Pero, en el fondo, las necesidades –espirituales y materiales– son las mismas. Visitaba a los jóvenes que se recuperaban de la adicción a las drogas, visitaba los centros de detención, los barrios más humildes en todos los pueblos de la diócesis, agregó González Balsa.

“Este lugar es el fin del mundo, pero el obispo siguió con ese espíritu de estar atento al hermano que está necesitado. Las formas cambian, pero la tarea del sacerdote sigue siendo la misma: hermosa y desafiante,” concluyó.

Al conocerse su designación, García Cuerva se despidió de la diócesis de Río Gallegos, diciendo “aquí, en la diócesis del fin del mundo, fui aprendiendo a ser obispo diocesano junto al pueblo, soñando juntos una Iglesia hospital de campaña como nos dice el Papa.”

Pero García Cuerva no solo quería construir un hospital de campaña, también se hizo conocido por aplicar una política de tolerancia cero ante abusos en su diócesis. Expulsó de la vida sacerdotal al menos tres sacerdotes por abusos a menores y colaboró con las autoridades argentinas en las investigaciones penales que eventualmente llevaron a su sentencia de prisión.

“Es algo muy triste y muy duro, pero lo volvería a hacer por el bien de la Iglesia. Nunca tenemos que renunciar a la verdad y a la justicia”, dijo sobre esos casos.

La grieta

El nombramiento de García Cuerva no ha llegado sin controversia. Argentina es un país sumamente polarizado políticamente, un fenómeno que en el país se conoce como “la grieta”. 

Buena parte de la política del siglo XX y XXI en Argentina ha estado dominada por el peronismo, movimiento político surgido en la posguerra, fundado por el General Juan Domingo Perón en busca de una tercera vía nacionalista entre el comunismo soviético y el capitalismo americano—por lo tanto, el peronismo siempre se ha caracterizado por su adaptabilidad ideológica y por el surgimiento de corrientes de izquierda y de derecha dentro del movimiento. 

Sin embargo, Perón, que llegaría a despertar suspicacias entre los católicos del país por su mesianismo y persecución a la disidencia política, es una figura controversial en Argentina. Buena parte de los gobernantes desde la restitución de la democracia en Argentina en 1983 han sido peronistas y, muchos, también de izquierda, incluyendo a la familia Kirchner, que ha dominado el escenario político argentino desde comienzos del siglo XXI.

Néstor Kirchner, que era gobernador de Río Gallegos por el Partido Justicialista (el partido fundado por Perón), llegaría a la presidencia de Argentina en 2003, prometiendo la expansión del rol del Estado en la economía. Su esposa, Cristina, le sucedería en 2007 y 2015 y luego volvería como vicepresidenta en 2019 hasta la actualidad.

Sin embargo, la crisis económica que heredó Kirchner en 2003 nunca se detuvo. Después de algunos años de crecimiento, la inflación, la pobreza, la devaluación del peso y la deuda se dispararon en un proceso que, con idas y venidas, no se ha detenido hasta hoy.

Siendo el Papa argentino y Buenos Aires su antigua arquidiócesis, cada paso que da sobre Argentina se lee en clave política—una de las razones por las que Francisco había evitado volver a su país. Nadie quiere caer en la grieta.

Pero, aparentemente, García Cuerva no pudo evitarlo.

Poco después de su nombramiento, trascendió un video de una homilía en 2016 –antes de ser obispo– de una misa en honor al fallecimiento de Perón.

En ella, ante una audiencia casi totalmente peronista, García Cuerva habló positivamente del peronismo, diciendo “todo alguna vez dijimos: yo quiero ser peronista, Yo me juego en esta idea, yo quiero un país distinto, un mundo distinto, quiero ser testigo de buenas noticias” y luego citaría al propio Perón en su homilía, hablando en contra de la lucha de clases.

Esto llevó a una lluvia de críticas en contra de García Cuerva—la ciudad de Buenos Aires, en su mayoría, es uno de los centros más importantes de sentimiento antiperonista en el país.

“Quien lo difundió busca deteriorar su imagen. ¿Cuáles son las características de buena parte de la Ciudad de Buenos Aires? Es un lugar donde no gana el peronismo, es un electorado mayormente de centroderecha, muy antiperonista, mientras que el Gran Buenos Aires, donde García Cuerva ejerció buena parte de su actividad pastoral, es muy peronista.” 

“Se difunde justo al ser nombrado, 7 años después de haber sido grabado, porque se sabe que va a caer mal,” dijo Pintos a The Pillar.

“Nosotros [los obispos] como personas públicas siempre estamos muy expuestos, entonces si vas y bendecís el local o le das a una misa a uno de un lado te dicen que sos de ese lado; si lo hacés a los del otro lado, te dicen que sos del otro lado, es inevitable,” afirmó González Balsa.

“Si yo tengo un amigo sacerdote y le pido una misa privada por cualquier circunstancia, ese amigo sacerdote va a hablar con un nivel de libertad que posiblemente no lo haría en una misa abierta al público en su parroquia; creo que ese fue el contexto de esa homilía,” agregó Pintos.

Además, Río Gallegos, donde García Cuerva es obispo desde 2019, es la cuna del kirchnerismo, algo que sus críticos han notado. 

“Néstor Kirchner fue gobernador de la provincia de Santa Cruz, de donde Río Gallegos es capital, por tres períodos antes de ser elegido presidente en 2002, su esposa Cristina fue senadora nacional por la misma provincia, y la actual gobernadora es Alicia Kirchner, hermana de Néstor y de ahí vienen muchos ministros y políticos de confianza del kirchnerismo,” dijo de Vedia a The Pillar.

Sin embargo, la relación de la jerarquía eclesiástica local con el kirchnerismo ha sido, cuando menos, complicada. “El obispo Romanín, que gobernó entre 2005 y 2012 tuvo muchos choques con los Kirchner y el obispo que lo sucedió, Monseñor D’Annibale, que falleció repentinamente por un cáncer, mantuvo cierta distancia siempre con los Kirchner. García Cuerva generalmente siguió esa tendencia,” dijo de Vedia.

“Es una zona un poco convulsa porque hay muchos conflictos gremiales porque hay mucha industria, en especial petrolera y gasífera y García Cuerva nunca quiso comprometer su posición mediadora entre las partes,” agregó.

A su vez, también se pusieron en tela de juicio sus vínculos con Sergio Massa, un dirigente peronista que es el actual ministro de economía en el país, quien era el intendente de Tigre cuando García Cuerva era párroco en dicha localidad y, con quien, según diversos medios, desarrolló una profunda amistad. De hecho, Massa y su esposa, Malena Galmarini, asistieron a la toma de posesión de García Cuerva en Río Gallegos en 2019.

García Cuerva junto con Sergio Massa en su época de párroco en Tigre. (Twitter)

“Massa es un hombre con un cierto nivel de volatilidad ideológica. Comienza en la política con un partido de centroderecha pero cuando el presidente peronista Menem da a un giro hacia a la derecha, Massa se “convierte” al peronismo,” dijo Pintos a The Pillar.

“Luego en el gobierno de Néstor Kirchner pasa a ser un funcionario importante, pero en 2010 rompe con ellos y se vuelve muy crítico con el kirchnerismo, incluso diciendo  que va a meter preso a todos los ladrones de La Cámpora [los seguidores más radicales del Kirchnerismo],” agregó.

“Massa ayudó a la victoria de Macri en 2015 porque se lanza como candidato de tercera vía y le quita votos al kirchnerismo. Sin embargo, Macri no lo tuvo en consideración en ningún puesto durante su presidencia y eso le resintió, con lo cual eventualmente vuelve a apoyar al kirchnerismo y con la victoria de Alberto Fernández en 2019, se convierte en ministro de economía—y hoy Argentina tiene una inflación anualizada de 150%”, concluyó Pintos.

Massa y Galmarini no esperaron para hacer ver su beneplácito por el nombramiento de García Cuerva como su arzobispo—ni para mostrar al mundo entero la amistad que, según ellos, los une.

García Cuerva con Malena Galmarini (Twitter)

Esto no le cayó bien a García Cuerva, que salió al paso de las críticas negando vínculos con el kirchnerismo en una entrevista con un medio local de Río Gallegos. 

“Políticamente te aseguro, te aseguro que mi postura es otra, pero más allá de eso, el vínculo que tuve ha sido muy cordial y muy de [llegar a] acuerdos en la provincia de Santa Cruz”, dijo en la entrevista, además de que dijo que tiene vínculos y amistades en todo el espectro político, incluyendo a María Eugenia Vidal, antigua gobernadora de Buenos Aires y parte de la oposición antiperonista en Argentina.

Tengo mucha más amistad con otros políticos (...) que me han sabido cuidar y no han puesto las fotos que tienen conmigo", dijo el arzobispo en la entrevista. Además, dice que mantiene amistades con políticos de todas las corrientes porque "a la hora de pensar en el bien de nuestra gente de la villa considero que la Iglesia sola no puede hacer nada y el Estado tampoco".

Además, García Cuerva ha criticado la gestión económica del actual gobierno, cuyo responsable es Massa, diciendo que la inflación “es un impuesto a los pobres”. 

También en 2021, luego de una apabullante derrota legislativa del gobierno kirchnerista, criticó al gobierno actual por su gestión ante el Covid-19, puesto que miembros del gobierno habían tenido acceso preferente a las vacunas y habían roto sus propias reglas de cuarentena. 

“Cuando no podíamos reunirnos, ni vacunar a nuestros abuelos, ellos estaban vacunados y se encontraban. Incluso, ya no solamente [inventaron] el concepto de personal esencial sino también el de estratégico, con lo cual siempre quedaban cubiertos. Por no haber vivido esta segunda pandemia, no entendieron lo que le pasaba a la gente”, dijo entonces.

Mientras que se critica a García Cuerva por sus vínculos con el peronismo, el obispo que lo ordenó y lo destinó como cura villero, Jorge Casaretto, emérito de San Isidro, salió en su defensa en una entrevista, diciendo que García Cuerva no tuvo ni tendrá “actitudes partidarias.” 

Casaretto admitió que García Cuerva militaba en el peronismo al entrar al seminario, “pero todos los que de alguna manera hemos entrado [mayores] al seminario y tenido inquietudes estuvimos vinculados a la política,” afirmó, pero negó que García Cuerva siguiera militando posteriormente en el peronismo. “No es lo que pasó con él,” dijo.

“Cumplió estrictamente la orden que le dio su obispo de dejar su militancia política,” dijo Pintos a The Pillar.

Otras críticas que han caído sobre García Cuerva han sido sobre sus vínculos con personas del mundo trans, puesto que desde 1998 ha trabajado con personas trans que han caído en la prostitución. Ante esto, en la entrevista, dijo que buscaba “ayudarlas a salir de la prostitución y poder insertarse en el mercado laboral”.

A su vez, hubo críticas porque bautizó a los hijos gemelos de Florencia de la V, una actriz y conductora trans argentina que tuvo con un vientre de alquiler.

"Me buscaron a mí porque yo trabajaba con grupos de personas trans para ayudarlos a salir de la prostitución y tener emprendimientos", dijo. "Cuando le pregunté a Florencia por qué los quería bautizar me dijo que era porque quería que crecieran en la fe. No sé cuántos padres son capaces de tomar conciencia de lo que significa el bautismo y decirlo con tanta claridad", completó. 

“Cuando uno vive el Evangelio, no compromete a la Iglesia. Uno cuida a la persona, no importa qué hace o qué es—eso no significa que uno lo justifique, pero no por eso tenés que abandonar a la persona y dejar de acompañarla en su búsqueda de Dios,” dijo González Balsa a The Pillar.

“No creo que García Cuerva busque grandes cambios doctrinarios en la Iglesia, sino un cambio de enfoque. Está abierto a escuchar, a dialogar y tiene mucho énfasis en lo social, entonces creo que sigue la línea de Francisco,” agregó Pintos.

La proyección

El nombramiento de García Cuerva es otro más en una lista de nombramientos jóvenes en sedes metropolitanas (y potencialmente cardenalicias) en el mundo. 

Este mismo año el Papa nombró a otros cuatro arzobispos menores de 58 años en importantes arquidiócesis, como Tegucigalpa (la sede primada de Honduras), Toronto, Madrid y Bruselas. 

La intención parece clara: son hombres que pueden dar forma a la Iglesia y a sus diócesis por varias décadas—mucho más allá del propio pontificado de Francisco.

Además, en 2021, el Papa lo nombró para el Dicasterio para los Obispos, con lo cual tendrá una importante influencia en el futuro de los nombramientos episcopales en Argentina. 

Y, casi con toda seguridad, será nombrado cardenal y en algún punto, probablemente será presidente de la Conferencia Episcopal de Argentina.

“No es una fácil lidiar con la Arquidiócesis de Buenos Aires. Tienes que lidiar con las situaciones de miseria que tiene la metrópolis, lidiar con el poder político, tanto de la provincia, de la ciudad y el nacional, que son todos muy diferentes. Te vas a estar tironeando constantemente. Y además por ser el Arzobispo (y probablemente, en un futuro no muy lejano, cardenal) primado de Argentina va a tener una enorme influencia en la Conferencia Episcopal con organizaciones a su cargo, como la Universidad Católica Argentina. No es cosa fácil,” dijo Pintos a The Pillar.

“Lo que te diga es especulación, pero creo que Francisco buscaba alguien que esté mucho tiempo en la arquidiócesis, más allá de su pontificado. Bergoglio en su momento y luego Poli, mantuvieron un perfil abajo como Arzobispos de Buenos Aires, creo que Francisco quería alguien más joven y con más experiencia pastoral con gente en las periferias,” dijo de Vedia.

García Cuerva parece ofrecer ese enfoque más pastoral y social que busca el Papa. Francisco parece buscar obispos que trasciendan “la grieta” y puedan tender puentes en Argentina.

El nuevo arzobispo primado de Argentina parece, para Francisco, tener esas características. Sin embargo, a un mes de su nombramiento, quizá ya aprendió lo difícil que será.

Subscribe now

Comments

Latest